Desde el punto de vista neurológico la empatía es el fundamento de las relaciones humanas. Es determinante en la capacidad de conectar y colaborar con los demás.

La empatía afectiva es la capacidad de sentir lo que está sintiendo la otra persona. En cambio, la empatía cognitiva es hacer el esfuerzo de comprender el problema o la situación desde el punto de vista del otro. No es fácil, requiere un esfuerzo, es esencial para la cohesión de un equipo y para potenciar la creatividad colectiva.

Las personas empáticas tienen un interés genuino por los otros. Escuchan más que hablan, preguntan, conectan con sus interlocutores, concentran toda su atención en el momento, están presentes. Solo estando conscientemente focalizado en el otro, dedicando tiempo a comprender sus sentimientos y su punto de vista, se consigue conectar, comprender y colaborar.

La empatía emocional.

La empatía emocional, la capacidad la percibir los sentimientos de los demás, esta habilidad instintiva e inmediata de sentir lo que otra persona está sintiendo ha sido ampliamente investigada y desde la década de los noventa se atribuye a las neuronas espejo, uno de los descubrimientos más importantes de la neurociencia, la capacidad de sentir los sentimientos del otro. Cuando observas a alguien, tu cerebro imita las emociones de la otra persona. Aunque no te muevas y no hagas los mismos gestos, mentalmente tus neuronas espejo lo están haciendo. Si, por ejemplo, tu interlocutor sonríe, aunque tu no sonrías, tus neuronas espejo provocan la activación de tus áreas cerebrales de la alegría y te hacen sentir la emoción positiva. Realmente sentimos la emoción y es la raíz de la comunicación interpersonal, de las relaciones interpersonales, de la empatía. Sin empatía la comunicación interpersonal es muy difícil.

El síntoma más claro de que dos personas se encuentran cómodas hablando es el momento en que su lenguaje corporal se sincroniza, adoptan la misma postura corporal, hacen los mismos gestos, sus caras expresan los mismo, están en sintonía, están de acuerdo. Es la máxima expresión de agrado e interés. El fenómeno se denomina mirroring, lo podemos observar en todo tipo de situaciones desde una conversación informal entre amigos hasta en una negociación complicada. Se produce de forma espontánea y no consciente. En esos momentos diferentes estudios han demostrado que incluso las ondas cerebrales de las dos personas están sincronizadas. Esta sincronía potencia el entendimiento mutuo, la colaboración y la creatividad colectiva. Una forma de aprender a comprender mejor a los demás es duplicar su lenguaje corporal, imitarlo de forma sutil, no sólo incrementa la capacidad de establecer rapport, sino que te ayuda a “sentir” su estado de ánimo.

Técnicas para desarrollar la empatía.

El escritor Edgar Allan Poe lo intuyó y en “La carta robada” dice:

“cuando quiero averiguar lo listo o lo tonto, o lo bueno o lo malvado que es alguien, o en qué está pensando en un momento dado, moldeo la expresión de mi rostro lo más detalladamente posible según la expresión del suyo y luego espero a ver qué pensamientos o sentimientos acuden a mi mente o corazón, como si coincidiesen o se correspondiesen con la expresión”

¡Tenía razón y la ciencia ha confirmado su intuición, pruébalo y lo constatarás!

En este link te propongo ver un vídeo de cuatro minutos en el que se presenta de forma muy clara y amena el funcionamiento de las neuronas  espejo.

Si quieres desarrollar tu empatía, lo fundamental es la actitud de querer comprender a tus interlocutores y escuchar.

Las principales técnicas que se utilizan para desarrollar empatía:

  • feedback de tus compañeros, jefes y equipos.
  •  practicar la escucha activa: preguntar, observar, parafrasear.
  • entender los mensajes emocionales de la comunicación no verbal
  • practicar el cambio de perspectiva
  • estar presente

 

Catalina Pons

Neurociencia y liderazgo